abril 01, 2015

Desahogo

La muñeca de trapo estaba llena de alfileres. Un paso hacia atrás y un puente enfrente.  ¿El camino? No lo recordaba. En el limbo, con más preguntas que respuestas. Solo con la ropa que llevaba puesta y el cuaderno desteñido y mojado por la lluvia. 

Apresurada. Buscaba entre las palabras, en las frases después de los puntos suspensivos, de las comas, de los títulos. No había nada. La contradicción del pensamiento estaba delante de mis ojos: decía una cosa, pero pensaba otra.